07/12/2014

Cómo fue la obra del salón flotante Madero Walk

La estructura está amarrada en el dique 1 de Puerto Madero. La base del edificio se construyó en un astillero y navegó hasta su ubicación definitiva para finalizar la obra.

No tiene fundaciones como un edificio. Flota pero no es un barco (no navega). Técnicamente, el salón de eventos Madero Walk es un pontón. Una caja de hormigón armado de 40 por 15,50 y 4,42 metros de altura que constituye el soporte de todo el resto de la estructura y, como explicó Arquímedes, no se hunde.

La obra se construyó en dos etapas. La primera, el pontón propiamente dicho, transcurrió en un astillero en el Tigre. Luego, la obra prosiguió en la ubicación actual del edificio-barco, en Puerto Madero.

“Se analizaron diferentes opciones de emplazamiento para la construcción de la primera etapa. Las mejores alternativas se encontraron en los astilleros de la zona de Tigre por contar con un espacio apropiado para realizar la construcción y su posterior botadura por el sistema de varadero, permitiendo que la pesada y frágil estructura viaje al agua deslizándose sobre un plano inclinado”, explica el arquitecto Alejandro Guillochón, coordinador de la obra.

Durante la construcción del pontón, el principal objetivo fue garantizar su estanqueidad. Para lograrlo, se programó una secuencia de hormigonado en cuatro etapas para tener la menor cantidad de juntas de construcción. De ese modo, el pontón quedó dividido claramente en dos juntas horizontales y dos verticales perpendiculares entre sí, que fueron selladas con un perfil de PVC tipo Water Stop, más dos sellos de material hidro expansivo. “En etapas intermedias y alternadas con la envolvente principal se realizaron las vigas longitudinales y transversales del casetonado de fundación, que es la reserva de flotabilidad del pontón”, detalla Guillochón. Esos espacios están rellenos con cubos de poliestireno expandido que sirvieron de encofrado perdido.

Luego de un largo proceso, el pontón fue botado y navegó remolcado por el río 25 km hasta el dique 1.Para Guillochón, el desafío de esta segunda etapa consistió en llevar a cabo tareas que en construcciones tradicionales no ofrecen demasiada complejidad, manteniendo el equilibrio estable del conjunto y la seguridad de los operarios.

Luego de completar la estructura de hormigón armado y posteriormente se continuó con la ejecución de albañilería, montaje de carpintería de aluminio, instalaciones eléctricas, termomecánicas, sanitarias, contra incendio y de achique.

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